Carlos Illescas*


Hacia una pura vigilancia

describe la mano en su blancura

el paso líquido a nivel

de la pequeña creación del vaso

ya temblor transparente

tras música iniciada en una herida

y terminada en llamas

de vivísimas cortezas

de la dignísima Señora,

quien desclava una, dos,

mil veces al pequeño Cristo

inmerso en la crucifixión

de un día tan largo como sombra

cuyas olas cubren la presencia

de saber repetirse en lágrimas

que ruedan vida abajo

en el hospital en donde usted

señora María Eugenia Ortega

es vino de infinitas cepas

colmando la copa permanente

con persistencias ebrias

en su quietud de ser

hoy mañana siempre

triunfó más la luz en su regazo

iniciado en la razón del ángel*

 

* Con traslado a la señora Hortencia Lobato y a la señorita Claudia Herrera


¡El sol, que con sus rayos quema!

El gritón con singulares plumas

vocifera poseído por el Deus.

Nadie imagina la cadencia

de la copa de agua,

vértigos al árbol,

un círculo infinito

-canción de cuna de la recta-

y a ti, tras la marea roja

del gallo acuchillado por el gallo

en el palenque.

¡El sol...! Repite en el estrado

el amo y señor de loterías.

Alto sol que te acompaña

tomado de tu brazo

por las calles de la feria.

 


En los hospitales

gira un planeta

en perpetua rotación

sobre sí mismo

en torno al eje

de la cama donde yace

el enfermo que conoces

reconoces

desconoces

Su forma de sirena

en trance de nacer

sobre los muros

solamente a los actores

más sensibles

revela cómo lactan

las muertes del sí y el no

prendidos a sus tetas

 


A José Díaz,

corrección de estilo de lo humano

 

Un hombre limpia los cristales.

El vacío a sus pies bosteza.

Atento a su trabajo:

agua, jabón, esponja,

no mira a los enfermos;

sin embargo

piensa en su tele descompuesta,

·en una de sus treinta novias

y en la mosca atrapada

tras la invidencia acuosa

del cristal inmune al aire.

 

Ha terminado la tarea,

sus pies en tierra firme

avanzan a cualquier Turquía.

Altas las pupilas,

ebrio de Franz Kafka,

prosigue con el alma

limpiando otras ventanas

menos terrenales.

 

*Carlos Illescas, poeta, ha publicado en revistas y periódicos guatemaltecos y del extranjero. Sus principales libros de poesía son: Alfa(1944), El mar es una llaga(1979), Manual de simios y otros poemas(1976), Modesta contribución al arte de la fuga(1988), Réquiem del obsceno(1963), Usted es la culpable(1983). Los poemas fueron tomados del libro Poemas de hospital, publicado en octubre de1997 por Editorial Praxis en México. La misma editorial ha publicado Un vaso de tiempo por nuestra señora la guitarra(1995), Diez cuentos difíciles(1994), Planto(1995), y Palabra en Tierra(1997).

 

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