(1947)
(Siete epigramas para meter miedo)
Voy a volcar todo mi amor sobre vos,
te voy a inundar de vida
y si no aprendés a nadar
vas a ahogarte en este mar inmenso.
Te lo advierto, voy a tenderte mil trampas,
no voy a permitir que nada ataje mi entrega,
voy a llegar de todas partes y te voy a cercar
por sorpresa con una libertad que nunca has conocido.
Retirate ahora porque voy a amarte sin reservas
y te voy a hacer feliz.
No digas después que no te lo dije,
si te he de extasiar con mi cariño
vos serás responsable.
Quiero hacer el amor con vos de otro modo.
Yo ya rompí mis diques,
ahaora voy a hacer pedazos los tuyos.
Vos y yo hacemos el amor como fieras.
Como fiera es que te amo yo.
Vos sos un vil conejo que se defiende
como gato panzarriba y que bosteza como león
fingiendo que no te asusta la dicha.
Retirate. Retirate o te amo.
(Dos secuencias epigramáticas
para no comprender lo comprensible)
(Primera secuencia)
I
Soy absolutamente sincero
cuando me miento a mí mismo.
II
No comprender nada me atemoriza.
Por eso decido comprenderlo todo
y me engaño.
III
Comprender equivale a aceptar
que lo que se sabe de cierto no es cierto
y que lo incierto es.
IV
Si soy consciente de mentirme
ya no me miento.
V
Sin conciencia
la sinceridad es mentira.
(segunda secuencia)
Absolutamente todo
es cierto.
Hasta la mentira.
Ergo.
La mentira no existe
porque es cierta.
Ergo:
la memoria
es verdad.
Qué importa entonces
que la verdad
sea mentira.