Gira el cielo en llamaradas,
gime su bronce la luna,
ciénagas de nube y sangre
fulgentes víboras surcan,
geométricos venenos
las estrellas inoculan.
Crucifica el viento ramas,
barandales descoyunta;
cae, silicio de lágrimas,
en el asfalto la lluvia.
Mariposas negras danzan
torbellinos de amargura.
Por mis calles interiores
ardientes sombras ambulan
con la cadencia de salmos
que las lápidas incuban.
Sus recónditas promesas
en mi nostalgia pronuncian,
aún con voces de polvo
en mis latidos retumban.
Porque todo es soledad
cuanto los muros rezuman:
sudarios de cal y hiel
silentes rostros dibujan.
Abre la ciudad sus fauces,
grises lamentos aúlla.
* Iliana Rodríguez es profesora de Literatura Mexicana en la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM. Escribe poesía desde hace varios años. Vive en la ciudad de México.
REGRESAR A LA PAGINA PRINCIPAL