Si pudieras hablarme
me dirías
no necesitamos
versos
ni poemas
ni Poesía
necesitamos amor
transformado en trabajo
en comida
en solidaridad
en pertrechos de guerra
necesitamos
la comprensión del hombre
para sentirnos
hombres
entre humanos
¿No ves, padre,
que mientras yo gozaba
de todo loque me daba
tu amor
millones de pequeños
como yo
morían ignorados
o arrastraban su niñez
desvalida
frente a las bayonetas?
Pero no puedes hablar
y sin embargo
me dices todo eso
porque tu voz
fue una voz frutecida
germinó con semilla
de amor
en las casas sin rosas
y sin pisos
en los ranchos
donde la miseria
se resiste
sólo con la esperanza
por eso tu palabra
se quedó encendida
en la humildes legumbres
diarias de los ranchos
en la promesa verde
de la milpa
y en el pederal
flamígero
del guerrillero
y por eso tu palabra
seguíra escuchándose
aunque tu voz
ya esté decapitada
en tu garganta quieta
porque esa quietud te llegó
encarnizada
después de una niñez
atónita
sintiendo las injusticias
a tu pueblo
después
de una adolescencia
atribulada
tratando de componer el mundo
en plena juventud
en plena lucha
después de muchas horas
de borrar
con el arma en la mano
la afrenta inmemorial
hecha a tu pueblo.
Fragmento extraído del libro Versión poética de Alma Cienfuegos y poemas solidarios, publicado por Editorial Praxis en México, 1992
*Edwin Cifuentes, narrador y poeta guatemalteco. Poemas del desastre y otros poemas, La nueva Esmeralda, Instántanea, se cuentan entre otras muchas de sus publicaciones.