Allá por el barrio gris
que cantó el pobre Carriego.
BORGES
I
Antes que Borges, visionario y ciego,
soñara con reyertas y puñales
en el abismo de los arrabales
de Buenos Aires, los soñó Carriego
-bohemio, taciturno y nocherniego-
en versos luminosos e inmortales,
bellos como poemas musicales
o tristes tangos del desasosiego.
En noches de estupor y de agonía,
perdido en el oscuro laberinto
de la ciudad de la melancolía,
se buscaba a sí mismo, alma sin dueño,
y descubrió que era un ser distinto
a aquel que se soñaba, que era un sueño.
II
Le quiero imaginar y lo imagino,
bajo un cielo raquítico y enfermo,
vagando por las calles de Palermo,
viviendo la epopeya de un destino
lunfardo y pobre, acaso por Belgrano
soñando ese poema nunca escrito
o mirando el crepúsculo infinito
que se desangra sobre el mar en vano.
Lo adivino en el pálido suburbio,
buscando la belleza entre ese fango
que da sentido al arrabal y al tango
o a la milonga del pasado turbio.
(Acaso vague por la calle Honduras
contando versos y palabras puras).
* Antonio Casares, de Bilbao, España.
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