ANTONIO CASARES*


EVARISTO CARRIEGO

 Allá por el barrio gris

que cantó el pobre Carriego.

BORGES

I

Antes que Borges, visionario y ciego,

soñara con reyertas y puñales

en el abismo de los arrabales

de Buenos Aires, los soñó Carriego

-bohemio, taciturno y nocherniego-

en versos luminosos e inmortales,

bellos como poemas musicales

o tristes tangos del desasosiego.

En noches de estupor y de agonía,

perdido en el oscuro laberinto

de la ciudad de la melancolía,

se buscaba a sí mismo, alma sin dueño,

y descubrió que era un ser distinto

a aquel que se soñaba, que era un sueño.

 

II

Le quiero imaginar y lo imagino,

bajo un cielo raquítico y enfermo,

vagando por las calles de Palermo,

viviendo la epopeya de un destino

lunfardo y pobre, acaso por Belgrano

soñando ese poema nunca escrito

o mirando el crepúsculo infinito

que se desangra sobre el mar en vano.

Lo adivino en el pálido suburbio,

buscando la belleza entre ese fango

que da sentido al arrabal y al tango

o a la milonga del pasado turbio.

(Acaso vague por la calle Honduras

contando versos y palabras puras).

 

 

* Antonio Casares, de Bilbao, España.

 

REGRESAR A LA PAGINA PRINCIPAL