CARMEN MATUTE

(1944)


 

DESEO

 

Aún deseo

mis antiguos tiempos

fetales,

en que fui pez

opalescente y ciego.

Mis tiempos de transparencias

líquidas

cuando la premonición

no se aglutinaba en mi garganta,

y el dolor

imponente me olvidaba.

Aún poseo

el dulce anhelo

del retorno al líquen,

al húmedo,

indefinible origen.

 

 

SOLO

 

Nada he sido

nada soy

sino escondida isla

sin pájaros

ni habitantes

sin voces que la pueblen

yerma

apenas viva

negra isla

huérfana

de la ternura de los nidos

región del vértigo petrificado

sin risas

ni panales

áspera isla soy

hondo lamento arrinconado

en la soledad del viento

polvo y sal

nutren mi médula

desterrada la plegaria

y la esperanza

sin astros finales

sin oráculos

sin nombre

yo la torturada.

 

 

MUJER

 

Tatuada

con inscripciones misteriosas

que una mano de fuego

trazó por error

aquí estoy

yo, mujer,

que soy más cadáver que ninguno.

  

 

MUJER SOLA

 

La memoria es una tumba abierta

donde puedo enterrar

la piedad por mí misma,

mientras un felino se desliza

muy suave

por el aire de la alcoba

con la afilada garra

dispuesta a rasgar

sin rabia

a la mujer sola

que apenas está saliendo

de los filamentos del sueño.

 

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