CARLOS LOPEZ*


I. A DURAS PENAS

Para Jessica

Creo fielmente en la infidelidad

tanto en el campo como en la ciudad.

Creo en la nada y en lo infinito;

en las quijadas del cangrejo

y en el talón de Aquiles;

en los colores que sólo ven los ciegos

y en el Guernica de Picasso;

en los abedules viejos,cansados,confiables;

en los árboles quemados en su mejor verdor

y en sus raíces bien echadas.

Creo en el huevo de la gallina

y, fielmente, creo que el huevo fue primero.

Creo en las Homeomerías,en las mañas

y en la dialéctica de Heráclito de Efeso;

en Demócrito de Aduera como el papá de los pollitos.

En lo que no tiene nombre y en los cuatro elementos,

en el azul y verde que separa el cielo de la tierra.

Creo que creo en algo y eso es algo.



II OFICIOS INCOMPARTIDOS


Detrás de la hoja en blanco

hay un campo de algodón en flor.

EL que tapizca la bellota recibe baños de DDT del cielo,

el que escribe se da sus baños de pureza;

aquél es nombrado jornalero,

éste se autodenomina poeta;

uno vive en la nube,

el otro implora un poquito de su sombra;

uno cree en la diosa-musa,

el otro ni en sí mismo

(el pleonasmo se llama licencia poética si lo dice el creyente,

barbaridad si lo dice el otro);

uno está lleno de palabras, es sabio;

el otro duerme con la panza vacía, ignorante;

aquél tiene verdades y las dice,

éste las busca calladamente;

uno es imprescindible para los informes presidenciales,

el otro para los desfiles conmemorativos;

uno espera ansiosamente que se acabe la vida,

el otro no quiere que pase el tiempo, su beca de por vida no abarca

/la inmortalidad;

el autodenominado escribe con propiedad cotton fields,

el nombrado firma con una cruz;

uno va de compras al Supermarket Mall,

el otro a la Tienda de Raya;

uno sueña elefantes voladores de color magenta,

el otro con otro de moño negro;

uno sueña que sueña,

el otro sueña con el que sueña que sueña

Ambos hacen surcos:

uno con tinta,

otro con machete;

los dos usan garabatos:

uno compulsivamente para atrapar la idea,

el otro para atrapar más monte;

el tapizcador delinea con su oficio su hoja en blanco,

el escritor lo hace a renglón seguido.

Sendas manos son las creadoras:

una se aprieta para coger el lápiz,

la otra se abre y atrapa el mundo

Allá arriba alguien fantasea:

ve dos hojas en blanco y se asoma para ver el espectáculo;

ríe.


Hai-Kus

Tomados del libro Fuego Azul

 

Cuartos de estrellas

renacen en mis lunas;

sueños me peinan.

 

Negra fogata

abrasa la semilla

de marañón.

 

Negro comal

manchado de cal cuece

la masa blanca.

 

Diadema plata

desprendida, la noche

suelta su pelo.

 

La vía láctea

su cabellera corta:

blanca vereda.

 

La luz oscura

cierra la celestial

quemazón diurna.

 

Beso naranja

la paz azul incendia;

llueven colores.

 

Estrellas son

ojos con que los dioses

guían nictálopes.

 

Lumbre del mar,

candil de soledades,

rojo de ocote.

 

Riega, poeta,

seminales relámpagos,

cierzos naranja.

 

Raíz del trueno

vuela bajo la noche,

revuelve el mar.

 

Brincan, chispean,

copulan con el cielo

luces de tierra.

 

Raya de luz

quema la eterrnidad;

borda la noche.

 

Noche olorosa,

relámpago y jazmín

es una estrella.

 

Prende la noche

negro tizón sarazo;

nunca amanece.

 

Con luz adorna

su cabellera negra

la noche loca.

 

Lloró la noche;

sus ojos derramaron

gotas de fuego.

 

Prendidas luces

sobre tu cabellera;

arde la noche.

 

Llueven, se estrellan

en los negros océanos

lágrimas plata.

 

Lucífuga agua,

cielo crepuscular;

llama que baja.

 

Luz, color, orbe;

brinca la nube blanca

su sinsabor.


*Carlos López, poeta, ensayista y editor guatemalteco. Autor de Diccionario bio-bliográfico de literatos guatemaltecos, Los días del uno al trescientos sesenta y cinco entre otras publicaciones. Imparte talleres literarios en México, donde radica.

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