Hay que arrancarse las miradas
una a una
las pupilas y las lenguas
de la gente hay que arrancarse
las engarfiladas uñas
aunque dejen su marcado aliento a llaga
hay que arrancar
el verbo pálido de envidias
la frase enferma
que desgasta nuestro vientre
hay que arrancarse
la opinión de los suicidas
para que nada en nuestra piel
parezca inútil.
Sí
quemarse cada muerte ajena
estúpida
desenterrarnos
y vivir a flor del grito
hay que reconocer las temporadas
los perpetuos temporales de la carne
desenraizar el mito absurdo
de los sexos
y remover del corazón
tanto dios muerto.
Todo lo que ha sido
una verdad leprosa insuficiente
repartirla de inmediato entre sus dueños
si nada queda en las entrañas–
regalarlas
si nada en la memoria
que no exista.
Hay que arrancarse hasta la vida
cuando se infiltra
de universos exteriores
cuando se vive de palabras
que torturan la inocencia de los sueños
arrancar todo
para que no se pudra el nombre
para no vivir del barro sucio de los muertos.
Si nada es nuestro
¡qué mejor que nuestra nada
para reconstruir con mares todo el cuerpo!
*Alejandro Slucki (México D.F.), poeta, cuentista, actor. Ha colaborado en revistas como El Cuento, Heterofonía y Péndulo. EL poema de esta página fue tomado del libro Rumbo de espejos, publicado por Editorial Praxis, México.
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