Kijadurías: la imaginaria plenitud del ser
Por: David Escobar Galindo.
Acabo de recibir, de parte de Alfonso Kijadurías, su último opúsculo poético: "La Esfera imaginaria", Colección Disco Rayado, Ediciones Marginales.
Todos esos nombres tienen, sin duda, un sentido simbólico. El breve-libro está compuesto en Vancouver, Canadá, donde vive el poeta de Quezaltepeque.
Hay un hilo dramático y esplendente a lo largo de la poesía de Kijadurias, desde sus Estados Sobrenaturales" que le publicara la Editorial Universitaria en 1970. Un hilo mágico, doliente y subterráneo, que fluye hilvanando los misterios del ser personal, a contraluz de las pedregosas vicisitudes históricas de los últimos decenios. Y todo ese ejercicio se va haciendo más visible hoy en una poesía de especial densidad y profundos latidos proféticos. Como si hubiera pasado el tiempo de las intrépidas preguntas y estuviera cuajando la cosecha de las respuestas posibles.
Ante una voz como la de Kijadurias, uno siempre se cuestiona: ¿Cuál es el real poder de la poesía? Y el eco responde: Ser un candil en la oscuridad. Toda poesía verdadera es, en definitiva, una función virtual del asombro metafísico. Durante años, la poesía nacional padeció un progresivo empobrecimiento en razón de las veleidades del " exteriorismo social", que ahora es un montón de palabras marchitas. Estamos volviendo de un mediodía ferruginoso, en busca de los manantiales de la buena tierra. Y esos manantiales se hallan escondidos en las entrañas del yo personal.
Alfonso Kijadurias cumple, en estos poemas y en otros anteriores, su deber de investigador alucinado por las comarcas de su tiempo. De su tiempo propio, de su tiempo compartido. Por la rigurosa urdimbre de los versículos destila el aroma de las verdades aprendidas a fuerza de ser y de vivir. Un aura de austera melancolía nimba estos versos remansados en la cautivadora elocuencia. En la ofrenda del poeta se percibe la voluntad de lo inmutable, pese a todas las evidencias de la fugacidad. Por eso dice, con entera y distendida lucidez: Escribir y borrar para escribir de nuevo lo que borra el olvido". ¡Notable lección la de Kijadurias!
(Quezaltepeque,1940) ha publicado un libro fundamental para la poesía salvadoreña: Estados Sobrenaturales y otros poemas (1971). Su obra narrativa incluye, entre otros volúmenes de cuentos, la fama infame del famoso (ap)átrida (1979) y Gravísima, Altisonante, Mínima, Dulce e Imaginada Historia(1993) Lujuria Tropical( 1996).