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Aunque mis huesos
caminen hacia el polvo
y los guisantes germinen
mi cráneo
me seguirán fieles los ojos
( lo aseguro )
muy abajo de la tierra.
No obstante mis clavículas
y mis fémures
( florecidos por tiernas raíces )
miraré todo aquello
que ya no pude ver
no estará el recuerdo
ni la lápida
Y estaré en el mundo
maniatado en una naranja
del naranjal que florecía
junto a mi tumba
Y ojalá la coma un niño
para llegarme a sus ojos
( sin que él lo sepa )
y ver de nuevo todo esto
que tanto amé...
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